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5G amplía riesgos de ciberseguridad en infraestructura crítica
La digitalización y el 5G incrementan la superficie de ataque en sectores como energía, banca y transporte, según Ericsson.
Por El Economista ·
- El 5G amplía la superficie de ataque en sectores críticos como energía, banca y transporte.
- Ericsson pide integrar la ciberseguridad desde el diseño de las redes, no como capa adicional.
- México debe definir reglas para proteger infraestructura crítica sin frenar la inversión.
El despliegue de las redes 5G y la digitalización de la economía están intensificando los requisitos de ciberseguridad para los operadores de telecomunicaciones y para las industrias que dependen de estas infraestructuras, debido al crecimiento de dispositivos, sistemas industriales y servicios esenciales conectados.
A diferencia de las generaciones móviles previas, el 5G no solo conecta teléfonos, sino también máquinas, sensores, robots, vehículos y otros equipos utilizados en manufactura, transporte, energía, finanzas y seguridad pública. Esta mayor integración amplía los puntos vulnerables ante ataques, espionaje, sabotaje, robo de información o interrupciones de servicio.
Beatriz Martínez Candano, directora de seguridad del cliente para Latinoamérica Norte y Caribe de Ericsson, señaló que la ciberseguridad debe ser un componente estructural de las redes móviles y no una capa añadida después del despliegue. La ejecutiva consideró que México requiere avanzar en la definición de reglas para proteger la infraestructura crítica y garantizar su resiliencia ante amenazas digitales, conforme crezca la dependencia del 5G.
El desafío también abarca la cadena de suministro tecnológica. Martínez Candano indicó que varios países han establecido o reforzado regulaciones para fijar estándares de seguridad, supervisar proveedores, vigilar incidentes y reducir vulnerabilidades en los componentes de red. El modelo de 'seguridad por diseño' cobra relevancia, integrando protección desde el desarrollo de equipos, software y arquitectura, en lugar de corregir fallas después.
Este enfoque incluye la protección de datos, hardware y software, así como controles sobre las cadenas de suministro y mecanismos de cumplimiento regulatorio durante todo el ciclo de vida de la infraestructura. Ericsson sostiene que la resiliencia de las redes dependerá de la coordinación entre empresas, autoridades, reguladores y proveedores.
Para México, el reto es acompañar el despliegue de infraestructura y la adopción de nuevas tecnologías con políticas de ciberseguridad que reduzcan vulnerabilidades sin obstaculizar la inversión, la competencia o el desarrollo de las redes.
Fuente original: El Economista