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Bessent y He Lifeng se reúnen en Nueva York antes de la cumbre Xi-Trump

Los altos cargos buscan prorrogar la tregua arancelaria que expira en noviembre y evitar nuevas restricciones chinas a las tierras raras

Bessent y He Lifeng se reúnen en Nueva York antes de la cumbre Xi-Trump

Por El Economista ·

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, sostuvieron este domingo conversaciones en Nueva York como preparación de la visita de Estado del presidente de China, Xi Jinping, a territorio estadounidense. El encuentro se realizó en la sede del banco JPMorgan, con la participación del representante de Comercio de la Casa Blanca, Jamieson Greer.

Las pláticas ocurren a pocos días de la reunión entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, con la que ambas naciones esperan reducir las tensiones comerciales, tecnológicas y estratégicas que mantienen. Bessent declaró ante periodistas antes de reunirse con la delegación china que le parecía positiva la idea de sostener intercambios exhaustivos y constructivos que preparen el terreno para el encuentro entre los líderes.

Uno de los objetivos centrales es extender la tregua que Washington y Pekín acordaron el año pasado, luego de imponerse aranceles punitivos mutuamente, y que vence en noviembre. Del lado estadounidense también existe interés en asegurar que China no aplique nuevas restricciones a la exportación de tierras raras, insumo clave para la fabricación de automóviles, teléfonos celulares y armamento.

La agenda de la reunión de este domingo incluyó además el tema de Irán. Washington ha incrementado la presión sobre Teherán mediante nuevas sanciones y la reducción de sus fuentes de financiamiento, mientras que China mantiene un papel relevante como respaldo diplomático de Irán y como uno de los principales compradores de su petróleo.

De acuerdo con información obtenida por la AFP de un funcionario de la Casa Blanca, Trump otorgará a Xi el poco frecuente gesto de recibirlo el miércoles al descender del avión a su llegada a Estados Unidos.

Fuente original: El Economista