Domingo López Ángel, el chamula que desafió a los caciques y defendió la libertad religiosa
Perfil del activista indígena que impulsó la organización de los expulsados de San Juan Chamula y fundó colonias en San Cristóbal.
Por La Jornada — Portada ·
- Domingo López Ángel, chamula, desafió a los caciques priístas y defendió la libertad religiosa.
- Se convirtió al pentecostalismo en 1966 y luego pasó por varias iglesias evangélicas.
- Lideró el Criach y fundó colonias para los expulsados de San Juan Chamula.
Domingo López Ángel, indígena chamula, fue un pionero en enfrentar a los caciques priístas de su comunidad. Su vida cambió al entrar en contacto con otras creencias religiosas, lo que lo llevó a convertirse en defensor de la libertad de creencias y activista social.
En su juventud, trabajó en las fincas cafetaleras del Soconusco, donde conoció a indígenas de otras etnias que eran evangélicos. En 1966, según narró a la investigadora Gabriela Robledo, se convirtió a la Iglesia pentecostés. Tras seis años, regresó a Chamula y comenzó a exhortar a sus paisanos a dejar el alcohol y dedicarse a la familia.
López Ángel cambió de iglesia en varias ocasiones: pasó de la pentecostés a la adventista y luego a la Iglesia de Dios, donde destacó que no estaban dominados por un extranjero. Enfrentó la hostilidad de los tradicionalistas y se unió a evangélicos y católicos de la Diócesis de San Cristóbal, bajo el obispo Samuel Ruiz, para combatir el control político-religioso de los caciques.
Su disidencia se basó en la Biblia y la Constitución mexicana, que garantiza la libertad de creencias. A inicios de los 80, se involucró en el Comité de Defensa de los Amenazados, Perseguidos y Expulsados de Chamula, que en 1984 se transformó en el Consejo de Representantes Indígenas de Los Altos de Chiapas (Criach), del cual fue líder.
Ante la inacción de los gobiernos, los expulsados fundaron colonias como La Nueva Esperanza, Betania, Getsemaní y La Hormiga, donde reconstruyeron su vida. En enero de 2006, el subcomandante Marcos reconoció a los evangélicos y a López Ángel, revelando que en 1994 los zapatistas fueron protegidos por habitantes de La Hormiga durante su salida de San Cristóbal.
Fuente original: La Jornada — Portada