MultiMediosMéxicoNegocios

Flix busca sumar pymes de autobuses en México como socios

La plataforma alemana de transporte quiere atraer a pequeños permisionarios con un modelo de negocio basado en datos.

Flix busca sumar pymes de autobuses en México como socios

Por El Economista ·

La plataforma tecnológica alemana de transporte de pasajeros Flix inició en México una nueva etapa para sumar más socios de pequeñas y medianas empresas (pymes) a su red de bus partners. Tras poco más de un año de operar en el país, la compañía cuenta con cinco socios que operan 40 autobuses y realizan más de 1,600 viajes mensuales en seis rutas que conectan ocho entidades, como Ciudad de México con Puebla, Querétaro y Monterrey.

Carlos Magaña, director general de Flix México, señaló que existe un potencial de más de 23,000 permisionarios en el país que poseen de uno a cinco autobuses. La empresa ha enfocado sus esfuerzos en el segmento de pymes, donde hay unos 4,250 permisionarios con flotas de seis a 100 unidades, según datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).

El modelo de negocio de Flix se basa en la normatividad vigente: el socio dueño de la unidad la opera con su experiencia, mientras que Flix designa la ruta más rentable mediante análisis estadísticos y estrategias de marketing basadas en datos. De los ingresos netos del servicio, 70% va directamente al bus partner y el resto a la empresa.

Magaña reconoció que el crecimiento ha sido más lento de lo esperado debido al temor del mercado ante los grandes grupos que controlan el sector. Sin embargo, destacó que cada vez más pequeños transportistas se dan cuenta de que pueden crecer con ellos. Como ejemplo, mencionó a un socio fundador que antes se dedicaba al transporte de personal y que, tras unirse a Flix, amplió su negocio y ahora opera 10 autobuses con la plataforma.

Para lo que resta del año, Flix no planea abrir nuevas rutas, sino agregar frecuencias en las existentes para ofrecer más alternativas a los pasajeros.

Fuente original: El Economista