MultiMediosMéxicoInternacional

Francia tumba prohibición de redes sociales para menores de 15 años

El Consejo Constitucional considera la medida desproporcionada; Macron pide nueva redacción.

Francia tumba prohibición de redes sociales para menores de 15 años

Por El Economista ·

El Consejo Constitucional de Francia, la máxima autoridad constitucional del país, rechazó este viernes la prohibición de redes sociales para menores de 15 años, al considerar que vulnera de forma desproporcionada su libertad de expresión. El organismo dictaminó que el artículo 1 de la ley de protección a menores no es adecuado, necesario ni proporcionado.

La ley, que debía entrar en vigor el 1 de septiembre, buscaba excluir a los menores de plataformas como TikTok, Snapchat, X e Instagram, así como de servicios de mensajería y videojuegos en línea. Aunque preveía excepciones para sitios educativos o científicos, el Consejo las consideró demasiado limitadas.

El Consejo fue consultado a finales de julio por diputados socialistas y de izquierda radical. Si bien reconoce la exigencia constitucional de proteger el interés superior del niño, señala que la prohibición amplia se aplicaría a servicios cuyos riesgos para la salud y seguridad de los menores no están establecidos.

Tras el fallo, el presidente Emmanuel Macron encargó al primer ministro Sébastien Lecornu trabajar en una redacción jurídicamente sólida del texto, teniendo en cuenta la decisión del Consejo. La Presidencia reiteró su compromiso de sacar adelante la ley antes de la primavera de 2027.

La ley francesa se inscribe en un movimiento mundial. Australia fue el primer país en prohibir las redes a menores de 16 años a finales de 2025, y otros como Brasil, Indonesia, Reino Unido y Nueva Zelanda han adoptado o estudian medidas similares. La Comisión Europea anunció en julio su intención de instaurar un acceso progresivo para menores.

El Consejo Constitucional solo se pronunció sobre el artículo 1, no sobre la prohibición del celular en secundarias, que también incluía la ley.

Fuente original: El Economista