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IA diseña por primera vez virus completos inexistentes en la naturaleza

Científicos de Stanford y el Instituto Arc crean virus que infectan bacterias E. coli, abriendo la puerta a la fagoterapia pero también a riesgos de bioseguridad.

IA diseña por primera vez virus completos inexistentes en la naturaleza

Por El Economista ·

Un equipo de científicos del Instituto Arc de Palo Alto y la Universidad de Stanford ha logrado, por primera vez, que la inteligencia artificial diseñe virus completos que no existen en la naturaleza. Los virus creados solo infectan bacterias E. coli y no representan una amenaza para los humanos, según un estudio publicado en Science.

Los investigadores utilizaron modelos de lenguaje genómico, Evo 1 y Evo 2, entrenados con secuencias de ADN de millones de organismos. Luego se centraron en el virus Phi X-174, que infecta exclusivamente a E. coli, y en unos 15,000 virus emparentados.

Para garantizar la seguridad, los científicos excluyeron de los datos de entrenamiento cualquier virus que pudiera infectar a humanos, animales, plantas u hongos. "Solo queríamos ser extremadamente cuidadosos", dijo Brian Hie, uno de los autores, al New York Times. Samuel King, otro autor, explicó que eligieron virus porque "era el siguiente paso obvio".

El modelo Evo generó cerca de 700,000 versiones potenciales. El equipo seleccionó casi 300 candidatos, fabricó su ADN y lo insertó en bacterias. De los creados por Evo, 16 resultaron ser virus capaces de multiplicarse.

Estos virus fueron diseñados para infectar y destruir cepas de E. coli resistentes a los fagos naturales, lo que abre la puerta a una nueva generación de 'fagoterapia' personalizada para combatir bacterias resistentes a los antibióticos.

Sin embargo, el estudio plantea un desafío ético y de seguridad global, ya que la capacidad de la IA para diseñar virus completos podría usarse para crear patógenos peligrosos. Expertos en bioseguridad recalcan la necesidad de supervisión experta y protocolos robustos. Como señalan Inglesby y Hanke en el análisis que acompaña al estudio, la cuestión ya no es si existirá el diseño generativo de genomas víricos, sino si la sociedad puede construir una supervisión que permita desplegar sus beneficios evitando daños graves.

Fuente original: El Economista