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La reputación, un activo clave para el crecimiento empresarial

Especialistas destacan la importancia de gestionar la imagen corporativa desde el emprendimiento y ante crisis en redes sociales.

La reputación, un activo clave para el crecimiento empresarial

Por El Economista ·

La reputación se ha consolidado como un activo estratégico para las empresas, por lo que su gestión y cuidado forman parte esencial de la estrategia de cualquier negocio. Una imagen sólida genera confianza entre consumidores, inversionistas y posibles socios comerciales, según especialistas consultadas.

Erika Chafino, fundadora y directora de Código 111, señaló que la reputación debe recibir la misma atención que las finanzas del negocio, ya que influye en la percepción de los consumidores y en su decisión de compra. Además, cuidar la reputación desde las primeras etapas del emprendimiento es crucial, pues un fracaso por mal servicio o conflictos entre socios puede dañar la credibilidad del fundador.

Las redes sociales ofrecen una vía directa de comunicación con los clientes, pero también pueden amplificar los daños a la imagen. Mercedes Baltazar, directora y fundadora de Meraki México, advirtió que un error común es pensar que una mala experiencia viralizada se olvidará sin actuar. Ante incidentes o controversias, recomendó no minimizar la situación y realizar un análisis previo sobre lo ocurrido y la postura a tomar.

Según datos de Capterra, 32% de las empresas ha enfrentado alguna crisis que afectó su reputación, por lo que se sugiere contar con protocolos de respuesta. Una marca con mala reputación difícilmente es considerada por los consumidores, mientras que una con buena imagen tiene mayores probabilidades de ser elegida, de acuerdo con Capgemini.

Las especialistas aconsejan mantener coherencia entre el discurso y las acciones, así como cuidar las alianzas con otras marcas o figuras públicas. En cuanto a la relación entre la reputación del fundador y la empresa, Baltazar afirmó que es difícil separarlas, pues el proyecto está ligado a la persona, por lo que ambas deben construirse en paralelo.

Fuente original: El Economista