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LIV Golf termina 2026 con demandas y bolsas reducidas

El circuito enfrenta incertidumbre tras la salida del fondo saudí, cancelaciones de eventos y disputas legales con marcas.

LIV Golf termina 2026 con demandas y bolsas reducidas

Por El Economista ·

LIV Golf cierra la temporada 2026 marcado por demandas, premios reducidos y la cancelación de un evento, reflejando la incertidumbre que vive el circuito desde la separación del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF).

El calendario original contemplaba 14 eventos, pero dos fueron cancelados: Louisiana en junio y Michigan en agosto. Este último, programado del 27 al 30 de agosto, iba a ser el cierre de temporada con una bolsa de 30 millones de dólares para los campeones individual y por equipos, pero se canceló días antes. También se suspendieron las presentaciones de los músicos Thomas Rhett y Disco Lines.

Como resultado, el cierre se adelantó al evento del 20 al 23 de agosto en Indianápolis, que originalmente era el penúltimo. La bolsa total se redujo a 40.1 millones de dólares, frente a los 70 planeados para Indianápolis y Michigan. El campeón individual recibirá 2.02 millones, cuando antes se pagaban hasta 4 millones.

El CEO de LIV, Scott O'Neil, justificó la situación: "Al finalizar la temporada ahora, podremos dedicar todos nuestros recursos a lo que viene y mantener el rigor operativo que exige esta transición. Estamos reinventando LIV como una liga completamente nueva, propiedad de los jugadores y basada en un modelo de negocio sostenible".

La salida del PIF, confirmada en abril durante el evento en Ciudad de México, ha puesto en jaque la existencia del circuito. Medios como ESPN y Front Office Sports reportaron demandas de marcas como Mobii y Fresh Tape Media por adeudos superiores al millón de dólares. Se estima que el PIF invirtió entre 6,000 y 8,000 millones de dólares de 2022 a 2026.

O'Neil ofrecerá una conferencia de prensa el 19 de agosto en Indianápolis, donde se espera que aborde el futuro financiero del circuito y la búsqueda de nuevos inversores.

Fuente original: El Economista