Oscar Axo, muralista oaxaqueño, plasma la herencia mixteca en murales comunitarios
El artista, reconocido entre los diez mejores del mundo, utiliza acrílicos y pinceles para retratar tradiciones y símbolos del pueblo Ñuu Savi.
Por Excélsior ·
- Oscar Axo es uno de los diez mejores muralistas urbanos del mundo.
- Su obra retrata la cultura mixteca con acrílicos y pinceles.
- Los murales se crearon con participación comunitaria mediante tequio.
Oscar Axo, muralista originario de Tlaxiaco, Oaxaca, ha dedicado su obra a plasmar la identidad y herencia del pueblo mixteco, también conocido como Ñuu Savi. A diferencia de otros artistas urbanos que usan aerosol, Axo trabaja con acrílicos y pinceles finos, logrando un alto nivel de detalle y textura.
Su talento ha sido reconocido internacionalmente: según la plataforma Street Art Cities, es uno de los diez mejores artistas urbanos del mundo. En la comunidad de Benito Juárez, municipio de Santo Tomás Ocotepec, culminó un mural que rinde tributo a la lengua, los textiles y las prácticas colectivas de la cultura mixteca.
Por iniciativa de habitantes y autoridades de Tlaxiaco, Axo fue propuesto junto con el Colectivo Pelota Mixteca para crear murales dedicados al carnaval (viko kasiki), una festividad ancestral vinculada con la petición de fertilidad. En esta ceremonia, personajes enmascarados (tee kasiki) recorren los campos para despertar a la madre tierra y bendecir las semillas.
El mural integra elementos como la serpiente emplumada (koo yoso), el Señor Nueve Viento (yaa savi), deidad de la lluvia, signos calendáricos y referencias a los códices mixtecos. La imagen principal muestra a un danzante tradicional, Melitón Bautista, bendiciendo las semillas, acompañado por una mujer mayor, Cirenia Severiana León, con huipil y jícara de pulque, y una joven, Evelyn Jiménez Cortés, que simboliza a las nuevas generaciones.
A través del tequio, la práctica comunitaria de trabajo colectivo, Axo involucró a la comunidad en la creación de las obras que lucen en la fachada de la Casa de la Cultura (Ve’é viko kasi).
Fuente original: Excélsior