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Sabina inmortalizó a Chavela Vargas con 'Por el bulevar de los sueños rotos'
La canción nació de un encuentro en Madrid y se convirtió en un homenaje a la cantante mexicana.
Por Excélsior ·
- Joaquín Sabina lanzó en 1994 'Por el bulevar de los sueños rotos', un homenaje a Chavela Vargas.
- La canción nació tras un encuentro en Madrid, donde Vargas dijo vivir en ese bulevar.
- El tema se incluyó en el álbum 'Esta boca es mía' y se convirtió en un éxito.
El cantautor español Joaquín Sabina lanzó en 1994 el tema "Por el bulevar de los sueños rotos", una pieza dedicada a la intérprete Chavela Vargas. La canción surgió tras un encuentro fortuito en Madrid a principios de los años noventa, durante la presentación de un disco. En ese evento, el cineasta Pedro Almodóvar presentó a Sabina con la artista de origen costarricense.
Según el relato, Sabina se acercó a Vargas con admiración y le preguntó dónde vivía. Ella respondió con su característica voz rasgada: "Joaquín, yo vivo en el bulevar de los sueños rotos". El compositor andaluz replicó que entonces vivían en la misma cuadra, sellando el inicio de una amistad que lo llevó a prometerle una melodía.
La composición contó con la colaboración de Álvaro Urquijo, líder de la banda Los Secretos, y se incluyó en el álbum "Esta boca es mía", publicado en 1994. Durante la grabación, ocurrió una anécdota: Sabina escribió una línea que hacía referencia a "Macorina", pero Urquijo la leyó como "Macarena", lo que provocó risas en el estudio.
La canción se convirtió en un éxito en el mundo hispanohablante y retrata a Chavela Vargas con versos que mencionan su poncho rojo, pelo de plata y voz de luna llena. También alude a su vida marcada por el alcohol y las noches en vela, así como a su relación con José Alfredo Jiménez, Agustín Lara, Diego Rivera y Frida Kahlo.
Tras el lanzamiento, la amistad entre ambos artistas se fortaleció. Sabina la llamaba "cuatacha" y bromeaba con proponerle matrimonio. El tema se volvió un elemento fijo en los conciertos de ambos y hoy es considerado un testamento sonoro de la vida libre y pasional de la máxima voz del folclore mexicano.
Fuente original: Excélsior